MOISSAC

Abadía Saint Pierre de Moissac

Vistazo historico

En Moissac, la abadía Saint Pierre libera un perfume de eternidad: esculturas, estatuas, arquitectura, manuscritos y manuscritos iluminados. Moissac le propone descubrir el trabajo de los monjes y el espíritu de la epoca. Esplendores del arte romano.

En el encuentro del río Tarn y de los primeros cerros del Quercy, la leyenda atribuye a Clovis la fundación del monasterio de Moissac. De este pasado lejano no nos queda mas que la leyenda y tristes relatos de destrucción.

La incorporación de la abadía de Moissac a la orden de Cluny* la transformo en una abadía prestigiosa. Sobre los Caminos de Santiago de Compostela*, el conjunto de la abadía Saint Pierre y el claustro, fueron clasificados patrimonio mundial de la UNESCO.


La abadía de Moissac conoce su época de oro entre los siglos XI y XII. De este prolifico periodo datan el claustro*, la iglesia* con su portal, el tímpano* y sus esculturas romanas. Estas realizaciones de arquitectura y ornamentos testimonian de aquella abundancia cultural y rivalizan en refinamiento con las iluminaciones de los manuscritos* de la biblioteca del monasterio. Estos manuscritos producidos por el scriptorium, el taller de escritura de los monjes, fueron repatriados a Paris por Colbert en el siglo XVII.
 

Adaptaciones y transformaciones

La tumultuosa Edad Media y los agitados siglos que la siguieron no escatimaron la abadía, que supo adaptarse para su peremnidad. En el siglo XVII la secularización disuelve la comunidad religiosa: los monjes benedictinos son reemplazados por canónigos agustinos.

La Revolución Francesa pone fin a casi 1000 años de comunidad religiosa en Moissac. Las posesiones de la abadía serán vendidas a particulares como bienes nacionales. El conjunto de edificios sufre remodelaciones o nuevos destinos, cuando no son destruidos.

La abadía fue clasificada Monumento histórico en el año 1847, pero ya es demasiado tarde: la construcción de la línea de ferrocarril Bordeaux-Sète produjo un desmembramiento en el recinto sagrado destruyendo para siempre el refectorio. La vía del ferrocarril separa el sector sur de la parte norte de la abadía. Del conjunto quedan hoy a descubrir el claustro y sus capillas, la iglesia y su tímpano y la vivienda abacial.