MOISSAC

La Albilla de Moissac, uva AOC (« Appellation d’origine controlée »)

Los cerros de Moissac, tierra de abundancia, benefician del sol ideal para las frutas de estación: ciruelas, ciruela mirabel, melones, manzanas, cerezas. La producción frutal es de renombre en esta región.

En el centro de esta abundante producción, la uva Albilla es la preferida de los productores y ha valido a la ciudad de Moissac la identificación Sitio remarcable del paladar, perpetuando un saber exigente en el núcleo de un patrimonio de excepción. La uva Albilla, la tan conocida uva de mesa, marcó el paisaje y la cultura de la región.

La Albilla, la uva AOC...

Albilla es el nombre de la cepa. La uva que produce es de una maduración precoz, de grano jugoso y de pulpa sabrosa. Su delicada vestimenta dorada y mate, llamada pruina, la viste de elegancia para las mesas distinguidas.
En su región de origen el prestigio se ofrece a todos y los aromas sabrosos de su pulpa crujiente le han valido una AOC.
Atribuida en 1971, la denominación de origen controlado (AOC) de la uva albilla de Moissac reconoce el saber de los productores en un territorio delimitado y por la protección del “terroir”.

Cultivo familiar o comercial

Primero marginal, en el seno de las explotaciones agrícolas de comienzos del siglo XIX, el cultivo de la Albilla fue creciendo cada vez más. De un cultivo destinado al consumo familiar, la producción de uva albilla se fue intensificando y su comercio organizándose.


La ampliación significativa de la producción de Albilla en la segunda mitad del siglo XIX fue posible por la introducción de plantas provenientes de Thomery, del tipo Albilla de Fontainebleau, en los años 1850. La uva de Thomery provenía de “la parra del rey” de Fontainebleau.

Los cerros de la región de Moissac son el equivalente natural de las ‘paredes’ de cultivo colocadas en Thomery y en Fontainebleau para el cultivo de la uva albilla y el sol de los cerros de la región del sur de Quercy es ideal para el cultivo de la Albilla.
 

El comercio de frutas

Gracias a la uva albilla la ciudad de Moissac se volvió un centro de intercambio importante en el siglo XIX. Un mercado cotidiano se organizaba en la “Halle de Paris” (Place des Récollets) donde tenía lugar el comercio de uvas entre productores y expedidores.

Por vía fluvial, luego por tren, el transporte de la uva ha asegurado prosperidad a la ciudad. Este fenómeno ha ido ampliándose hasta hacer de la Albilla la princesa de las explotaciones agrícolas.

La Guía para descubrir la uva albilla* propone un repertorio de las buenas direcciones de la Albilla, a degustar con otras frutas locales.

La cura de la Albilla

En Moissac la uva albilla se consume también para realizar curas. Este proceso se llama “cures uvales”.